El informe DeBosCat 2022 registra más de 33 mil hectáreas de bosque con signos de sufrimiento por sequía y calor extremo.

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Durante el año 2022, los bosques de Cataluña han sufrido la peor sequía registrada en años.

Según el informe DeBosCat 2022, la red de monitorización del Decaimiento de los Bosques de Cataluña, más de 33 mil hectáreas de bosque han sido afectadas por el sufrimiento causado por la falta de agua y las altas temperaturas.

Estos resultados son alarmantes y muestran que el 2022 ha sido el año más duro para los bosques de Cataluña desde que se tienen registros.

Las comarcas de la mitad norte de Cataluña, en particular el Pallars Sobirà, han sido las más golpeadas por esta situación.

El análisis de los mapas mensuales emitidos por el Servei Meteorològic de Catalunya revela que las zonas donde se han observado más anomalías de temperatura y precipitación son precisamente aquellas que han sufrido mayores afectaciones.


En junio del 2022, estas anomalías fueron especialmente determinantes para explicar la aparición de los signos de sufrimiento en los bosques catalanes.

En cuanto a las especies afectadas, se ha observado que los planifolios, como los robles, las encinas y las hayas, han registrado una mayor afectación en comparación con las coníferas, como los pinos y los abetos.

Sin embargo, se ha constatado que las coníferas experimentan los efectos de la sequía con meses o incluso años de retraso.

Un dato preocupante es que, aunque la afectación en los pinos sea menor, cuando estos pasan del verde al marrón es señal de que el árbol ya ha muerto.

Por otro lado, las encinas y los robles tienen mayor resistencia y pueden recuperarse después de sufrir un decaimiento si las condiciones climáticas les son favorables.